La ruta al Refuge des Évettes, en la Haute Maurienne Vanoise, ha sido una de las experiencias más increíbles que hemos vivido en todos nuestros viajes por los Alpes franceses. Hay lugares que son bonitos y otros que consiguen emocionarte de verdad. Évettes pertenece para nosotros a este segundo grupo. Su paisaje, la sensación de aislamiento y esa inmensidad de roca, agua y hielo hicieron que se convirtiera en una de las rutas más bonitas que hemos hecho en nuestra vida.
En una ruta de alta montaña como esta, contar con un seguro de viaje que cubra senderismo y posibles rescates me parece especialmente importante. Nosotros viajamos con IATI Mochilero, el seguro que utilizamos habitualmente en nuestros viajes de montaña y que nos permite afrontar este tipo de jornadas con bastante más tranquilidad.
Quizá parte de lo que nos impresionó tanto fue encontrarnos con un paisaje muy diferente a esa imagen clásica de los Alpes de praderas verdes, vacas y pequeñas casas de madera. En Évettes todo se vuelve más árido, mineral, glaciar y salvaje. Salvando, por supuesto, todas las distancias, hubo momentos en los que inevitablemente nos recordó a algunos de los paisajes que habíamos encontrado en Islandia o durante nuestro viaje por la Patagonia.

Ruta Refuge des Évettes
La ruta comienza en la pequeña aldea de L’Écot, por encima de Bonneval-sur-Arc, y asciende hasta el Refuge des Évettes. Pero nosotros no nos quedamos allí. Continuamos hacia el Pont Romain y el Plan des Évettes, adentrándonos todavía más en ese enorme circo glaciar hasta encontrar un lugar donde simplemente sentarnos y contemplar el paisaje.
En nuestro recuerdo ocupa ya un lugar junto a jornadas tan especiales como el trekking a la Base de las Torres del Paine, una de esas rutas que habíamos soñado durante años y que todavía hoy recordamos con emoción. Évettes, sin tantas expectativas previas, consiguió provocarnos algo muy parecido.
En este artículo te cuento cómo hacer la ruta al Refuge des Évettes, cómo llegar hasta L’Écot, dónde aparcar, qué dificultad tiene y cómo puedes ampliarla para acercarte todavía más a sus glaciares.
Datos de la ruta al Refuge des Évettes
La ruta normal al Refuge des Évettes parte de L’Écot y asciende hasta el Col des Évettes antes de alcanzar el refugio y su espectacular entorno glaciar. Puedes consultar la ficha oficial de la ruta en la web del Parque Nacional de la Vanoise, donde encontrarás el recorrido y la información actualizada.
Punto de partida e indicaciones: Parking de L’Écot → Col des Évettes → Refuge des Évettes → regreso por el mismo camino
Longitud: aprox. 8 km. Ruta lineal de ida y vuelta
Desnivel positivo: aprox. 700 m
Desnivel negativo: aprox. 700 m
Tiempo sin paradas: aprox. 3 h 30 min
Dificultad técnica: sencilla por el camino normal
Exigencia física: moderada
¿Apta para toda la familia?: sí, para familias habituadas al senderismo de montaña

Ruta Refuge des Évettes
Nosotros no nos quedamos únicamente en el refugio. Descendimos después hacia el Pont Romain y continuamos caminando por el Plan des Évettes para acercarnos todavía más a los glaciares. Esta ampliación nos llevó aproximadamente entre una hora y una hora y media más, con unos 2-3 km adicionales y alrededor de 100-150 metros extra de desnivel positivo.
Por tanto, nuestra combinación L’Écot → Refuge des Évettes → Pont Romain → Plan des Évettes → regreso rondaría los 10-11 km, con unos 800-850 metros de desnivel positivo acumulado y entre 4 h 30 min y 5 horas de caminata, sin contar las paradas largas. Son cifras orientativas, ya que no grabamos el recorrido, pero sirven para hacerse una idea bastante aproximada de lo que supone añadir esta parte.
En cuanto a hacer la ruta con niños, el camino normal no presenta pasos técnicos ni zonas en las que sea necesario utilizar las manos. La principal dificultad está en el desnivel y en mantener un esfuerzo constante durante la subida. Liam tenía seis años cuando la hicimos y completó por su propio pie tanto la ruta hasta el refugio como nuestra ampliación posterior. Eso sí, está acostumbrado desde pequeño a caminar por montaña y a superar desniveles, por lo que nuestra experiencia debe tomarse únicamente como referencia. Cada familia conoce mejor que nadie la resistencia y experiencia de sus hijos.
También es importante no confundir este recorrido con la variante que asciende por las Gorges de la Reculaz. Esa alternativa es bastante más técnica y no es la que recomiendo si haces la ruta con niños pequeños. Más adelante te cuento en qué consiste y para quién puede ser adecuada.

Ruta Refuge des Évettes
Cómo llegar a L’Écot y dónde aparcar
Para llegar hasta L’Écot primero tendrás que atravesar Bonneval-sur-Arc y continuar por la Route de l’Écot, una estrecha carretera asfaltada de unos 3 kilómetros. En buena parte del recorrido apenas caben dos coches, así que conviene circular despacio y estar atento por si aparece algún vehículo de frente.
Antes de comenzar la subida encontrarás una barrera donde tendrás que recoger el ticket del parking. El aparcamiento de L’Écot es de pago y se abona al regresar. Cuando nosotros estuvimos allí se podía pagar con tarjeta.
La carretera termina junto a un gran aparcamiento de tierra, dividido en varias zonas y con bastantes plazas. Aun así, habíamos leído que durante la temporada alta podía llenarse, así que nosotros preferimos no arriesgarnos. Fuimos en agosto y antes de las 9 de la mañana ya estábamos allí. Encontramos sitio sin problema, aunque a esa hora había ya bastantes coches aparcados.
Justo por encima del aparcamiento aparece la pequeña aldea de L’Écot, un conjunto de casas tradicionales de piedra y tejados de lajas perfectamente integrado en la montaña. Nosotros dejamos el paseo por sus calles para el final de la jornada, después de regresar de la ruta. Hay también un restaurante, por si quieres parar a comer o tomar algo.
L’Écot sigue siendo además una aldea habitada, así que merece la pena recorrerla con calma y respeto, teniendo siempre presente que muchas de esas preciosas casas de piedra son viviendas particulares.

Aldea de L’Écot desde la ruta al Refuge des Évettes
Ruta al Refuge des Évettes, Pont Romain y Plan des Évettes
Una vez que dejes el coche en L’Écot, tendrás que cruzar el puente y tomar el sendero que asciende por la ladera de la derecha. Si quieres realizar la ruta normal que te cuento en este artículo, no continúes hacia la izquierda. Por allí discurre la variante mucho más técnica de las Gorges de la Reculaz, de la que hablaré más adelante.
La subida comienza con bastante decisión. El sendero gana altura de forma constante, a veces mediante pequeños zigzags, así que este primer tramo pondrá un poco a prueba tu capacidad aeróbica. Afortunadamente, el camino está perfectamente delimitado y señalizado. El terreno es el habitual de montaña, con algunas piedras, pero tiene una anchura cómoda y no es necesario utilizar las manos.

Ruta al Refuge des Évettes
Cuando ya has superado buena parte del desnivel, la pendiente da algo de tregua y encontrarás dos posibilidades para continuar. Puedes seguir por el camino que traías, algo más largo pero también más progresivo, o tomar a la derecha un sendero más directo que permite ahorrar aproximadamente diez minutos a cambio de afrontar un tramo algo más exigente. No te preocupes demasiado por la elección porque ambos caminos vuelven a encontrarse poco después.
A partir de aquí empiezas a intuir lo que te espera. Poco a poco aparecen en el horizonte las primeras grandes masas de hielo y el paisaje se vuelve cada vez más mineral. Una última subida te lleva hasta el Col des Évettes y, al superarla, ocurre la magia.
De repente, la montaña se abre.
A tu izquierda aparece el Refuge des Évettes, ligeramente apartado, mientras frente a ti se despliega una inmensa panorámica de roca, agua, cumbres y glaciares. El refugio se encuentra a unos 2.590 metros, frente a un gran valle rodeado por numerosos tresmiles, entre ellos el Albaron, la Grande Ciamarella, la Petite Ciamarella o la Pointe Francesetti.

Refuge des Évettes
Para mí, este es uno de los paisajes más bonitos que hemos visto nunca.
Merece la pena acercarse al refugio y dedicarle un rato. Nosotros aprovechamos para tomar algo y la comida nos sorprendió muchísimo. Preparaban su propia limonada casera de arándanos y Liam pidió el plato del día, un guiso de salchichas acompañado de la típica pasta saboyarda, que estaba exquisito. También puedes llevar tu propio picnic y comerlo en la terraza y el refugio cuenta con baños.

Refuge des Évettes
Pero aquí viene mi principal recomendación. Aunque la ruta hasta el refugio ya merece muchísimo la pena, para mí sería un auténtico delito darse la vuelta en este punto.
Desde la zona del refugio parten varios pequeños caminos que descienden hacia el Plan des Évettes. Nosotros comenzamos a bajar en dirección al Pont Romain y las vistas se vuelven todavía más espectaculares. El glaciar situado detrás del refugio comienza a dominar el paisaje mientras desciendes por un terreno bastante más rocoso que el de la subida anterior.

Refuge des Évettes
En esta parte encontrarás diferentes caminillos y tendrás que elegir por dónde te resulta más cómodo bajar. En algún punto puede ser necesario dar una zancada más grande o apoyarte puntualmente con las manos, pero nosotros no encontramos ninguna dificultad importante. Simplemente requiere un poco más de paciencia.
Al aproximarte al Pont Romain aparece también la zona de las Gorges de la Reculaz. Aquí sí recomiendo mantener cierta distancia con el borde. Nosotros no intentamos asomarnos para comprobar la profundidad de las gargantas y, sinceramente, tampoco hace falta. El sonido del agua cayendo entre las paredes de roca es ensordecedor y basta para hacerse una idea de la fuerza con la que atraviesa este lugar.
Y entonces aparece el Pont Romain, un pequeño puente de piedra cuya presencia en mitad de semejante paisaje resulta casi surrealista. Rocas, torrentes y glaciares alrededor y, de repente, un puente que parece completamente fuera de lugar.

Pont Romain
Desde tu izquierda verás además incorporarse otro sendero. Es la salida superior de la variante que atraviesa las Gorges de la Reculaz, mucho más técnica que el camino normal.
Nosotros cruzamos el puente y continuamos caminando hacia el fondo del Plan des Évettes, dejando las gargantas a nuestra izquierda y avanzando en dirección a los glaciares. A partir de aquí puedes continuar tanto como te apetezca. Nosotros seguimos durante un rato hasta encontrar un lugar donde sentarnos y simplemente nos quedamos contemplando el paisaje.
Árido, rocoso, glaciar y, al mismo tiempo, desbordante de agua.

Plan des Évettes
Después regresamos por otro de los pequeños senderos que ascienden hacia la zona del refugio, haciendo una especie de pequeña circular hasta alcanzar nuevamente la parte superior. Esta ampliación añadió aproximadamente entre una hora y una hora y media a nuestra ruta, pero para nosotros fue posiblemente la parte más especial de toda la jornada.
Desde allí solo quedaba despedirnos, con bastante pena, de una de las imágenes más impactantes de nuestra vida y regresar hasta L’Écot por el mismo camino que habíamos utilizado durante la subida.
Cómo ampliar la ruta al Refuge des Évettes
Si después de llegar al Refuge des Évettes todavía quieres alargar la jornada, existen varias posibilidades. Una de las opciones más atractivas es continuar hasta el Lac du Grand Méan, mientras que otra posibilidad es convertir el recorrido en circular ascendiendo por las Gorges de la Reculaz.

Plan des Évettes
Continuar hasta el Lac du Grand Méan
Desde el entorno del Refuge des Évettes puedes seguir caminando hasta el Lac glaciaire du Grand Méan, situado a 2.876 metros de altitud. Desde el refugio supone aproximadamente 466 metros adicionales de desnivel positivo y entre 3 h y 3 h 30 min más de recorrido.
Aquí el terreno cambia y la ruta se vuelve bastante más montañera. A partir del Plan des Évettes el itinerario deja de estar balizado y continúa entre pedreras y losas de roca hasta alcanzar el lago, situado junto al glaciar del Grand Méan. Por tanto, ya no hablamos de una pequeña ampliación como la que hicimos nosotros hasta el Pont Romain, sino de convertir la excursión en una auténtica jornada de alta montaña.
Como referencia, la ruta completa publicada por Bonneval-sur-Arc hasta el Lac du Grand Méan ronda los 14 km y 1.050 metros de desnivel positivo, aunque su trazado utiliza también la variante de las Gorges de la Reculaz. Puedes consultar la información oficial de la ruta al Lac du Grand Méan antes de plantearte esta ampliación.

Desvío hacia Lac du Grand Méan
Variante por las Gorges de la Reculaz
También puedes convertir la ruta al Refuge des Évettes en circular ascendiendo por las Gorges de la Reculaz y regresando después por el camino normal que utilizamos nosotros.
Pero cuidado, porque esta alternativa es bastante más técnica. Hay pasos sobre roca equipados con cables y la propia información del refugio indica que las gargantas deben recorrerse siempre en sentido ascendente. También recomienda evitarlas cuando el terreno está mojado y desaconseja este itinerario para niños pequeños, personas con vértigo y perros.
Puede ser una opción muy interesante si estás acostumbrado a terrenos de montaña más técnicos y te encuentras cómodo en pasos algo aéreos. Nosotros viajábamos con Liam y la descartamos desde el principio. Además, después de ver desde arriba la fuerza con la que baja el agua por las gargantas, no me arrepiento en absoluto de haber elegido el camino normal.
Si te estás planteando esta variante, te recomiendo consultar antes la información oficial del Refuge des Évettes sobre el acceso por las Gorges de la Reculaz, donde explican cómo debe realizarse el recorrido y las principales precauciones. Si tienes dudas, yo subiría y bajaría por el itinerario clásico. El paisaje que te espera arriba es exactamente el mismo y, créeme, no necesita absolutamente nada más para convertir esta ruta en una jornada inolvidable.

Ruta Refuge des Évettes
La Haute Maurienne Vanoise es solo una parte de todo lo que puedes descubrir en esta zona de los Alpes. Si quieres seguir explorando el Parque Nacional de la Vanoise, puedes consultar nuestra guía general. Allí encontrarás otros sectores que nos encantaron, como Pralognan-la-Vanoise o Champagny-en-Vanoise, además de muchas más rutas y lugares que merece la pena conocer.
Para recorrer con libertad todo el parque, disponer de coche resulta prácticamente imprescindible. Lo mismo ocurre si quieres ampliar el viaje hacia otras zonas de los Alpes franceses. Las distancias pueden no parecer enormes sobre el mapa, pero muchos puntos de inicio de las rutas quedan alejados de los pueblos. Además, el transporte público no siempre permite llegar hasta ellos.
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